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Retira por completo la grasa y telillas del solomillo y parte en rodajas o medallones de aproximadamente un dedo de grosor.

Salpimenta por ambos lados.

Pon un cazo a fuego suave y añade la nata junto con el queso. Con la cantidad que te he dado, queda de sabor intenso.

Así que te aconsejo que añadas un poco menos, ya que siempre puedes añadir más hasta dejarlo a tu gusto.

Remueve hasta que el queso se deshaga completamente y la nata empiece a espesar.

Prueba de sal y reserva

Cocina la carne pasándola por una plancha o sartén con un poco de aceite, a fuego fuerte. En el caso del solomillo de cerdo, con un par de minutos por cada lado o menos, según el grosor, es más que suficiente para que quede dorado por fuera y jugoso por dentro.

Sólo nos quedaría añadir salsa a nuestro gusto.

ESPERO QUE OS GUSTE