Vierte en el vaso del robot de cocina los 25 gramos de mantequilla, así como el azúcar, la sal y el huevo y mezcle.
diluye la levadura en leche fría y, cuando esté, añádela al vaso junto a la harina, previamente tamizada y mezcle.
La masa obtenida conviértela en una bola, hazle una cruz en medio y envuélvela en papel film. Después, introdúcela en el frigorífico y déjala reposar durante unas 8 horas. Después del tiempo de reposo, saca la masa, quítale el papel y dentro de la cruz que estableciste coloca el resto de la mantequilla, que deberá estar al menos quince minutos antes fuera del frigorífico para ser usada. Después, dobla la masa por la mitad de tal manera que la mantequilla quede oculta y en el centro. Y haz lo mismo con el lado izquierdo y derecho para luego convertirlo en un rectángulo, para taparlo nuevamente con papel film e introducirlo en el frigorífico durante veinte minutos. Este último paso hay que repetirlo en dos o tres ocasiones. Con ayuda de un rodillo, alisa toda la masa y, con ayuda de unos moldes, córtala en triángulos para luego proceder a enrollarlos sobre sí mismos. Mantenlos así durante al menos una hora. Precalienta el horno a 220º e introduce los croissants, a los que se les habrá pintado con huevo batido. Deberán estar durante un cuarto de hora a 200º.


